Es solo odio

Ayer antes de ir a la Plaza de Mayo publiqué lo siguiente en mis stories de Instagram:


"No tengo mucho para decir sobre el atentado salvo que me quedé helade pero no me puedo sorprender. Si hoy no es un día para mostrar tu apoyo por Cristina particularmente, es como mínimo un día de reflexión. Una invitación más violenta y urgente no podríamos haber tenido. Estoy segure de que veremos perspectivas interesantes (digo sin sarcasmo) en los próximos días/semanas pero hoy tiene que ser un momento de repudio y autoevaluación, no importa cuál sea tu perspectiva política."


Desde que volví de la plaza estuve poquísimo en las redes, pero no hizo falta mucho para ver las reacciones violentas y las teorías conspirativas. Así que hoy escribo lo siguiente.


El odio no es oposición. Es solo odio.


Imaginemos que fue todo una puesta en escena y en un futuro exista evidencia irrefutable que lo confirme. Igual jamás me enorgullecería decir que mi primera reacción fue descreer a la víctima. Jamás.


Tampoco decir que pasé el día quejándome de un feriado porque "no fue para tanto." Si no era feriado, era paro, y ni hablar de qué pasaba si el intento hubiera sido exitoso. Y si a alguien le parece que un intento de femicidio no es para tanto, es difícil saber por dónde empezar.


No soy peronista pero no hace falta para tener un atisbo de humanidad ante un intento de ejecución pública a la vice presidenta electa (y actual, veo mucho "ex presidenta" por ahí como si justificara algo) entrando a su casa. Sé que habían muches como yo en la plaza ayer y esa era la idea. Tomando en cuenta nuestra historia, lo festejo.


Hace años que lucho contra la violencia de género — no importa a quién votaste para tener coherencia por ese lado. Las personas que se jactan de feministas mientras la acusan de mentirosa a Cristina y repiten insultos tienen una deconstrucción muy particular por delante.


Hay muchas críticas válidas hacia nuestra democracia y las personas que nos gobiernan. Pero ayer se marcó fuerte a quiénes les importa la política y a quiénes les importa la persecución.


Hay mucho, mucho para decir sobre lo que implican esos discursos — cuestiones de privilegio y patriarcado entre tantísimas otras — pero hoy solo me sale expresar que el odio no es oposición responsable. Es solo odio que no puede avanzar con forma de ideas sino que se estanca y se vuelve cada vez más violento en la búsqueda de escaparse.


Si me preguntan en unos años qué hice cuando intentaron asesinar a Cristina y hubo un llamado general a la paz, yo me quedo tranquile con mi respuesta.

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