Looking back: a sense of relief

I usually made these posts a sort of "photo of the week," but honestly since coming back it's all been a bit of a blur, so are a few photos of my return to Buenos Aires. And some thoughts, of course.


Estas publicaciones generalmente eran una especia de "foto de la semana" pero honestamente desde que volví estuve a mil así que acá van algunas fotos de mi regreso a Buenos Aires. Y algunas reflexiones, obvio.


It's all been suitcases, moving, going for walks and spying on nuns in a nearby convent we could see from the window of the apartment we quarantined in —no photos of that, I'm afraid!


I emailed someone and said I "already feel a sense of calm relief being here, even just breathing it in from inside." And that's held true a month on.

I felt relieved when I saw my partner in the airport parking lot. Relieved seeing and breathing in my city's greenery. Hearing accents like mine. Even just the sun hitting differently —I did change hemisphere, after all — felt more rehabilitating than I could have imagined.


I still manage to wake up with allergies every day, though. Ah, well.


At first I thought that the overarching relief was a little strange and that maybe it was just the best word I could find. Then it got me thinking that relief is actually a complex mix of feelings: gratitude, joy and general release. Perhaps some guilt borne out of perceived selfishness. Or a renewed sense of hope. And residual anxiety because it always takes a while for relief to become reassured confidence, doesn't it?


I'm trying to give myself time for that transformation— the anxiety of everything going on internally and externally is still there. I still feel fragile often. But the quiet joy of familiarity that comes from being home has given me a growing sense of solidity. An emotional platform of sorts to hold onto after feeling adrift. So confidence is still some way off, but I'm surrounded by reassurance. And finding that has been an immense relief.


Básicamente mi vida ha sido valijas, mudanzas, caminatas y espiando monjas en un convento que teníamos en frente del lugar donde hicimos la cuarentena...no voy a publicar fotos de eso igual, perdón.


Le mandé mail a alguien diciendo que "ya siento una sensación de tranquilidad aliviada, aún viviendo mi regreso desde adentro." Y un mes después, sigue siendo verdad.

Sentí alivio cuando vi a mi pareja en el estacionamiento de Ezeiza. Alivio viendo y respirando la naturaleza que hay en la ciudad. Escuchando acentos porteños. Hasta el sol pega distinto que allá, cosa que me dio una sensación de empezar una recuperación.


Igual me despierto todos los días con alergias. Qué se le va a hacer.


Al principio me parecía medio raro que alivio fuera el sentimiento que tuviera más presente. Me preguntaba si me faltaban palabras para describir mis emociones. Pero me quedé pensando que en realidad el alivio es una mezcla interesante de sentimientos: agradecimiento, alegría, liberación. Algo de culpa, quizás, por una percepción de ego no merecedor. O esperanza renovada. Y ansiedad residual porque siempre tarda la evolución de alivio a confianza reconfortada, no?


Estoy tratando de darme el espacio para transitar esa evolución — la ansiedad por todo lo que está pasando al mundo y a mí sigue. Me sigo sintiendo frágil. Pero hay una felicidad serena que viene de estar de vuelta entre lo familiar, lo conocido. Y eso se siente sólido, como una especie de plataforma emocional a la cual puedo aferrarme después de mucho tiempo a la deriva. Entonces la confianza está lejos, pero el consuelo me rodea. Y encontrarme con eso es un alivio enorme.


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