Here's to an empathetic 2019

January 7, 2019

When I welcomed the year 2014, I was in Brazil. One of the things I enjoyed the most was their tradition of deciding one quality that you wanted for the new year. Once decided, you would wear a certain colour of underwear on New Year's Eve: red for passion, blue for hope, yellow for prosperity and (in the case of most Brazilians) white for peace. I don't know what colour symbolises this in order to check my underwear drawer, but what I hope for the most in 2019 is that we have more empathy. 

 

This comes a lot from observing the failings of 2018. As most readers know, I like to focus on the good, but from children in cages to INCELS to the continuing refugee crisis to the rejection of the abortion bill in the Argentine Senate, there was a severe lack of empathy last year. This was most obvious in the upper echelons of authority, of course, because they are the ones with the most short-term ability to move things around but on social media and in everyday conversations, I missed that sense of understanding based on the idea that we are all human.

 

Cuando le di la bienvenida al 2014, estaba en Brasil. Una de las cosas que más me gustaron fue que tradicionalmente se decide una cualidad que se desea para el nuevo año: cuando te decís, te ponés ropa interior del color que simboliza esa cualidad. Rojo para pasión, azul para esperanza, amarillo para prosperidad y, en el caso de la mayoría de brasilerxs, blanco para paz. No sé qué color la simboliza como para chequear mi cajón, pero lo que más espero para el 2019 es que tengamos más empatía.

 

Esto viene de observar las falencias del 2018. Como sabe la mayoría de mis lectores, me gusta enfocarme en lo positivo, pero desde chicxs en jaulas a INCELS, de la crisis de refugiadxs a la ley de legalización del aborto que se rechazó en el senado, hubo una tremenda falta de empatía.

 

 

I think at first I wished that we had more time to look into things. As a journalist, I almost expect my longer pieces (and blog posts) to go unread because we've been told that journalism is dying due to our apparent global loss of attention span. I don't completely believe that, but my journalism ethics are for another time. In any case, I thought that if we all looked into things more, questioned more and read other people's views more, we might be able to wade through this mess en masse.

 

However, after wishing for more time, then for more dialogue, then for a collective more capacity to listen, I came to the conclusion that the underlying issue was that there was virtually no empathy. Empathy breeds understanding, generosity and is an amazing conduit for patience. When did this basic principle we get taught in kindergarten disappear from our daily survival kit?

 

Creo que al principio anhelaba tener más tiempo para mirar las cosas más detenidamente. Como periodista, ya casi que espero que nadie lea mis artículos más largos (y estas publicaciones) porque como periodista me han dicho mucho que el periodismo se está muriendo a causa de una pérdida global de atención. No creo totalmente en eso, pero mi ética periodística será tema de otro día. Cuestión que pensaba que si nos tomáramos el tiempo de investigar las cosas, cuestionarlas y leer sobre los puntos de vistas de otras personas, podríamos empezar a deshacer el nudo inmenso que nos hicimos.

 

Sin embargo, luego de querer más tiempo, y después más diálogo, y después una mayor capacidad de escuchar a otrxs, llegué a la conclusión de que el problema de fondo era que casi no hay empatía. Empatía trae consigo comprensión, generosidad y es un conductor increíble de paciencia. ¿Desde cuándo decidimos prescindir de este principio básico que nos enseñan en jardín de infantes?

You probably wouldn't read a long-form essay on something that doesn't affect you without empathy. You don't usually dialogue with someone you don't agree with if you don't try to understand where they're coming from. You wouldn't listen to someone you thought was worthless or had feelings on the same subject that just "weren't as valid" as yours.

 

I am categorically not saying you should forfeit your principles to agree with that family member you can't stand. I certainly wouldn't. But trust me, trying to really understand where the other person is coming from is helpful not only for table manners, but for ourselves. You'd be surprised to find how taking a second to really question your point of view through another's eyes can strengthen it and potentially improve how you deal with those angry flare ups over politics and social issues.

 

Probablemente no leerías un reportaje largo sobre algo que no te afecte directamente si no tuvieras empatía. Generalmente no dialogarías con alguien con quien no estás de acuerdo si no podés entender de dónde viene. No escucharías a nadie si no pensaras que valieran tu atención y tiempo.

 

Cabe aclarar que categóricamente no estoy diciendo que desestimes tus principios sólo para llevarte bien con algún familiar que te resulte insoportable. Yo no lo haría. Pero confíen en que entender bien la crítica de otrxs es útil no sólo para la sobremesa, pero también para entendernos mejor. Te sorprendería cómo tomarte un segundo para realmente cuestionar tu perspectiva a través de otra óptica puede reforzarla y potencialmente mejorar cómo lidiás con esos estallidos sobre políticos y cuestiones sociales.

Of course, you might say, being empathetic is tiring. There are so many issues and so much pain in the world, you wouldn't get past my morning coffee.  I agree and I know that, although I take tea myself. The thing is that our focus has become the pre-defined stances, not the issues themselves. Worse, there is an immense and pervading effort into making the other side a monster. There are trenches set up and no will to even look at the other side. 

 

Not only that, there's been a strange loss of empathising with "others," in other countries, with other problems, other perspectives and other issues. Refugees, drug addiction, the use of gender-neutral language, sign-waving protesters: if we can't begin to empathise with people, there's no way of addressing any of it. Drug addicts are human. Refugees are human. People who fight for gender-neutral language are human (not just "rabid feminists," but people with valid gender identities). Sign-waving protesters are human. Human and worth your time. Once we truly realise that, I think it's more likely that I'll be wearing plain old white undies for New Year's Eve.

 

Claro que me podrías decir que tener empatía cansa. Hay tantos temas y tanto dolor mundial y la gente es tan idiota que no podrías sobrevivir más allá de tu café matutino. Y sí, estoy de acuerdo, lo sé, aunque personalmente sólo tome té. El problema es que nos enfocamos en las posiciones tomadas de antemano, no los temas. Para peor, hay un esfuerzo enorme y pervasivo puesto en hacer que el otro lado sea un monstruo. Hay trincheras establecidas y ni un atisbo de voluntad de mirar al otro lado.

 

No sólo eso, hubo una pérdida rara de empatizar con lxs otrxs, en otros países, con otros problemas, otras perspectivas y otras cuestiones. Refugiadxs, adicción, lenguaje inclusivo, manifestantes en la calle: si no podemos empezar a empatizar con las personas, no podemos empezar a abordar los temas. Lxs drogadictxs son humanxs. Lxs refugiadxs son humanxs. La gente que pelea por el lenguaje inclusivo es humana (con identidades de género válidas, más que un "capricho feminista"). Manifestantes en la calle son humanxs. Humanxs que valen tu tiempo. Cuando nos demos cuenta realmente de eso, es más probable que use una bombacha aburrida y blanca para nochevieja.

 

 

Happy new year! // ¡Feliz año nuevo! 

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Valentina Iricibar
Writer