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Happy second birthday to my chest


I really need to find a new way of referring to today — "second top surgery anniversary" sounds pretty formal. A friend just texted me "happy titty-bye-sary" and I think that's a strong contender. Suggestions welcome.


Much like last year, I haven't really planned what to say today. I genuinely can't believe that it's been two years. I still feel incredibly grateful and actively happy about my chest every single day.


Having lived another year in this new body, I will say there were shitty moments: I had a couple of situations in the past year where people showed active disgust at my scar. In talking about it with a friend this week I noticed that those moments had affected me more than I realised. I then got home, took my shirt off in front of the mirror and couldn't believe how much I love my body despite those awful people. I didn't even have to try. It doesn't matter that I'm aware of how others perceive that my body is different, disidente as we say in Spanish, this chest is mine in a way that I could only dream of previously.


I am still planning on writing about other aspects of surgery, especially the healing process and resulting scar. But I started a new journalism job and writing outside of that has been a little hard — I'll do my best.


In any case, my life before surgery seems like decades ago, another lifetime. Last week I re-read what I wrote about reaching the decision and found it kind of jarring: I can't believe I was so used to living with that weight (tangible and intangible, ha). It's a strange mental thing where on one hand, I feel like I never had boobs in the first place — that's kind of why the dysphoria was so bad. In fact, a long-time friend told me the other day that in their memory, I always looked like this. On the other hand, it still feels so new and I'm like a giddy teenager getting excited about wearing tight, cropped and/or transparent clothing.

For every brush with transphobia, there have been many beautiful moments. Taking off my shirt on a warm autumn day just because I felt like it and basking in the late afternoon sun. Reliving the games I used to play in the pool for about an hour, just feeling my body float and turn like it did when I was a child. Every hug I give and receive feels utterly incredible in its warmth. I sometimes stand still in the shower just watching the rivulets pour over my flat chest, my scar and my stomach, and feeling utter peace. I spent a bunch of the summer shirtless (I didn't expose my chest to the sun the one before): playing the guitar at the park, swimming on my birthday, and welcoming new friends into my home. And oh my gosh, I feel so beautiful.


So here are a few things that I can think of today, on this second anniversary, off the top of my head:

  • Some people will be assholes about your surgery scar and taken aback by the fact that you got surgery. Even though we know those people can go fuck themselves, try to make an effort to nurture yourself in those moments and cultivate your relationship with your new body — as I said last year it takes a long, long time to get used to

  • The wardrobe experimentation continues and I find myself yelling at the mirror about how great I look. I've started wearing lipstick and accessories again. There's so much room to play and I'm now free to enjoy it

  • FYI, you don't float in water like you used to pre-surgery. If you're coming up for air make sure to hold your breath a little longer cause clearing the surface takes a tiny bit more effort — just enough that you can inhale water prematurely and that's no fun. Hilarious, though

  • Something about transitioning and making that huge decision for yourself, the greatest act of self-care of your life, means that other priorities fall into place easier. You aren't about to settle for anyone less than enthusiastic about your existence. Suddenly certain things don't matter so much now that you can breathe. Lean into that trust in yourself and let it guide whatever new boundaries it leads you to

  • My beautiful scar turns red when I drink alcohol, which I just think is adorable

I know I've already said it but it never gets old — I'm grateful for my surgery every single day. Every single day.


 

Necesito un nombre más copado para esta fecha: "segundo aniversario de mi cirugía de pecho" suena demasiado formal. Cualquier sugerencia es bienvenida :)


Al igual que el año pasado, no tengo planeado qué decir hoy. Realmente no puedo creer que hayan pasado dos años. Sigo sintiéndome increíblemente agradecide y activamente feliz por mi pecho todos los días.


Habiendo vivido otro año en este nuevo cuerpo, igual, viví algunos momentos de mierda, tuve un par de situaciones en las personas me hicieron saber que mi cicatriz les daba asco. Hablé del tema con un amigo esta semana y me di cuenta de que esos momentos me habían afectado más de lo que pensaba. Cuando llegué a mi casa después, me saqué la camisa frente al espejo y no podía creer lo que amo a mi cuerpo a pesar de esas personas horribles. Ni tuve que intentarlo, no me sale otra cosa que ternura y amor por esa marca que atraviesa mi pecho y abraza mis axilas. No importa que sea consciente de cómo les otres perciben a mi cuerpo diferente, disidente, este pecho es mío.


La idea sigue siendo escribir sobre otros aspectos de la cirugía, especialmente sobre el proceso de curación y mi cicatriz preciosa. Pero empecé un nuevo trabajo de periodismo y escribir por fuera me está resultando un poco difícil.


De cualquier forma, mi vida antes de la operación parece que fue hace décadas, otra vida. La semana pasada volví a leer lo que escribí sobre cómo tomé la decisión y me pareció re chocante: No puedo creer que estuviera tan acostumbrade a vivir con ese peso (tangible e intangible, je). Es una cosa mental extraña: por un lado, siento como si nunca hubiera tenido tetas en primer lugar (de ahí la disforia que me hizo tan mierda). De hecho, une amigue de toda la vida me dijo el otro día que, en su memoria, siempre tuve este aspecto. Por otro lado, todavía se siente todo muy nuevo y soy como une adolescente mareade que se emociona por usar una camisa transparente.


Por cada roce desagradable con la transfobia, tuve muchos momentos hermosos. Sacarme la remera una tarde cálida de otoño porque tenía ganas y disfrutar del sol de la tarde. Estar una hora reviviendo los juegos que solía jugar en la pileta, sintiendo cómo mi cuerpo flotaba y giraba como cuando era chiquite. Cada abrazo que doy y recibo me llega al alma con su ternura. A veces me quedo quiete en la ducha mirando cómo caen los chorros de agua sobre mi pecho plano, mi cicatriz y mi estómago, sintiendo una paz absoluta. Pasé gran parte del verano sin remera (el anterior no expuse mi pecho al sol): tocando la guitarra en el parque, pileteando en mi festejo de cumpleaños y recibiendo nueves amigues sin remera porque sí. Y no puede ser lo linde que me siento.


Bueno acá algunas cosas que se me ocurren hoy para decirles en este segundo aniversario:

  • Algunes serán forres con tu cicatriz y reaccionarán raro por el hecho de que te hayas operado. Aunque sabemos que esa gente se puede ir bien a la mierda, intentá hacer un esfuerzo especial para cuidarte en esos momentos y cultivar tu relación con tu nuevo cuerpo. Como dije el año pasado, lleva mucho tiempo acostumbrarse y esas agresiones pueden hacerte sentir muy frágil

  • Sigo experimentando con mi estilo y me encuentro gritando cumplidos al espejo, una felicidad demencial. Volví a usar labial y accesorios. Hay mucho espacio para jugar y ahora soy libre para disfrutar de eso

  • Aviso general de natación, ya no flotás como antes. Si estás por subir a tomar aire, asegurate de aguantar la respiración un toque de más porque salir a la superficie ahora requiere un poco más de esfuerzo y podés llegar a inhalar agua antes de tiempo. Es muy gracioso pero paja quedarte tosiendo así

  • Algo sobre la transición y tomar esa enorme decisión, el mayor acto de autocuidado de tu vida, significa que otras cosas se acomodan fácil en tus prioridades. No vas conformarte con personas que no estén entusiasmades con tu existencia. De repente hay cosas que te dejan de importar ahora que podés respirar. Dejá que esa confianza se haga más sólida, que te guíe

  • Mi hermosa cicatriz se pone roja cuando tomo alcohol, lo cual me parece adorable.

Sé que ya lo dije pero no me canso de repetirlo: estoy mega agradecide por mi operación todos los días. Todos. Los. Días. No cambiaría nada de mi proceso por nada.



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